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miércoles, 16 de marzo de 2011

La politica del miedo crea un escenario laboral peligrosamente dividido

La ansiedad generada por la crisis económica, que bien explotan nuestros dirigentes en este Ayuntamiento , genera un escenario de recesión no solo de crecimiento económico sino hasta de identidad de la clase trabajadora , dominando un gran pesimismo que se adueña del más mínimo atisbo de lucha y reclamación de los derechos de los trabajadores. Por esto pensamos desde esta Sección Sindical de UGT que nuestro pensamiento y actitud progresista se hacen estos momentos particularmente más necesario que nunca.
Por primera vez en décadas tememos que nuestros hijos vivan peor que nosotros. Sin embargo es tal el sentimiento conformista que parecen tener asumido como padecimiento aunque , no de forma exclusiva, la clase trabajadora de este Ayuntamiento incrementando así la brecha social y laboral.
¿ Qué es lo que está ocurriendo ? Muy sencillo: nos están inoculando el virus del miedo y sólo son capaces de cruzar los dedos, al tiempo que decimos, en voz baja, ”virgencita, virgencita, que me quede como estoy“.
Estamos dando con nuestra pasividad ,luz verde a los políticos para que actúen con plena libertad haciendo lo que mejor saben hacer : desmantelar los Servicios Públicos , aumentar sus beneficios y su poder y con ello minar Estado del Bienestar, mientras la sociedad intenta sobrevivir tan anestesiada como desmovilizada.
Y aunque es aconsejable adaptarnos a la cambiante realidad de la sociedad moderna y evitar rigideces políticas ( política sindical y laboral ) no es menos cierto que ello se puede y debe hacer pero siempre desde “lo público” como así entendemos lo son los Servicios de Limpieza Viaria , asumiendo las reformas necesarias , que ello no lo es, el poner un servicio público en manos de una empresa privada.
Respecto del debate entre lo público y privado, es incontestable decir que estos son términos esencialmente contradictorios, independientemente del empeño y la voluntad de tergiversación que desde el Poder Político se quiera emplear para llegar a hacerlos compatibles.
Considerando que el fin último de la gestión privada es “ SACAR BENEFICIOS” , es decir, ganancias que se embolsan individuos particulares , plantear que la gestión privada de intereses y servicios públicos es posible manteniendo o mejorando sus condiciones, es sencillamente una aberración.
Cualquier beneficio, por definición, se detrae del sistema productivo después de restar costes. Así que para incrementar los beneficios hay que actuar sobre uno o varios de estos tres factores: Aumentar el negocio, reducir costes o subir los precios o impuestos . Aumentar el negocio requiere invertir, lo que aplaza de forma importante la obtención del beneficio. Bajar los costes implica reducción de medios, sueldos, personal, calidad. Subir los precios o impuestos no es precisamente sinónimo de mejorar la gestión.
Queremos reivindicar, a colación, el significado que reviste la condición de empleado público como garantía de independencia de los servicios públicos frente a los múltiples intereses mercantiles, partidistas o de grupos de presión. El empleado público está al servicio del conjunto de la sociedad, independientemente de quien gestione o gobierne, esto es posible porque el acceso al empleo público se realiza mediante una oposición pública y porque los criterios de gestión pública se enfocan prioritariamente al mantenimiento del servicio y no a la pura obtención de beneficios. La condición de empleado y servidor público, su inherente independencia, también está ahora en jaque.

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